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Ecografía transvaginal
Mediante ondas de sonido ultrasónicas, que se convierten en
imágenes de video, el médico puede “ver” en un monitor la forma, el
estado y la posición del útero, las trompas y los ovarios. Estas
imágenes también pueden revelar bloqueos o eventos dentro de las
áreas reproductoras más importantes.
Razones para el examen
Los médicos utilizan con frecuencia las ecografías
transvaginales durante los exámenes de infertilidad. Además de
evaluar la anatomía, ellos pueden tomar medidas para que se puedan
determinar los cambios con precisión. A menudo existe la
posibilidad de grabar también las imágenes en vídeo, para que los
médicos puedan consultarse unos a otros de manera más sencilla.
Este examen se utiliza generalmente para seguir el crecimiento de
los óvulos, tanto en el ciclo espontáneo como en el tratamiento
para la fertilidad. Durante los tratamientos para la fertilidad,
controlar la reacción de los óvulos a los medicamentos es esencial
para determinar si los medicamentos recetados estimulan con éxito
los folículos y la ovulación, así como también si ayudan a evitar
el crecimiento de muchos folículos. También puede utilizarse una ecografía para medir el grosor del
recubrimiento uterino para evaluar si está suficientemente
preparado para un próximo embarazo. Subir
El examen
El procedimiento normalmente lleva alrededor de 5 a 10 minutos.
En los tratamientos de FIV, donde generalmente hay muchos óvulos
que deben crecer y medirse, puede llevar mucho más tiempo. Un
transductor (una sonda o vara alargada) se coloca en la vagina. El
transductor transmite imágenes del útero y de los ovarios a una
pantalla de ordenador. Generalmente el examen no es doloroso, pero
bien podría considerarse incómodo debido a su naturaleza
íntima. Cuando se utilizan medicamentos para la fertilidad para
estimular la ovulación, entonces este examen se realiza en
diferentes días durante el ciclo de una mujer, para que el tamaño y
el número de folículos puedan ser medidos y controlados. Subir
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